Ron Kurtz

Ron KurtRon Kurtz fue pionero, entre otras cosas, en el uso del Mindfulness como elemento fundamental en psicoterapia. Comprendió la necesidad de que la psicoterapia debía de basarse en la experiencia para ser un verdadero generador de cambio. También se dio cuenta de que las expresiones no verbales son más reveladoras en relación al material central que organiza la experiencia que las historias que contamos sobre nuestras vidas. En ese sentido el cuerpo es una vía directa al inconsciente.

En los años 70 Ron Kurtz, con formación científica, comenzó a explorar la psicología, experimentando y creando una nueva forma de trabajo con personas. Inspirado por el Yoga de donde obtuvo algunos de los elementos básicos que formarían parte integral de su forma de trabajar, incluyendo el principio de Ahimsa o No-Violencia, la interconexión del Cuerpo-Mente, el principio de Unidad que es lo que Yoga significa y una forma de hacer pequeños experimentos en Mindfulness para el autodescubrimiento. El enfoque creado por Kurtz se nutrió del Taoismo, que le enseñó sobre la Organicidad y sobre como fluir con lo que sea que esté ocurriendo. La Bioenergética le aportó una mayor comprensión de los mecanismos Cuerpo-Mente y como la experiencia produce el cambio. La Gestalt también le mostró una forma de practicar psicoterapia centrada en el la experiencia del momento presente.

En los 80 Kurtz se inspiró y obtuvo una gran influencia de Moshe Feldenkrais. El genialidad de Feldenkrais consistía en observar patrones de movimiento, que hasta entonces eran inconscientes y repetitivos, para hacerlos conscientes (consciencia a través del movimiento) y facilitar el descubrimiento de nuevas alternativas más saludables y beneficiosas. Una de las mejores formas de comprender la lógica detrás de Hakomi es aprender los fundamentos básicos de Feldenkrais.

Durante esos años, Ron se fue rodeando de un grupo de personas que se dieron cuenta de lo especial de su forma de trabajar y quisieron distinguirla como un método con entidad propia. Llamaron al método Hakomi (palabra que en el lenguaje Hopi significa “¿Quien eres tu?”) y crearon un instituto (Hakomi Institute) para ofrecer formaciones de este nuevo método. Este grupo de seguidores pasó años intentando poner orden a la forma aparentemente caótica en la que Kurtz parecía trabajar, comenzaron a codificar las técnicas y a organizar el método de una forma que pudiera practicarse y enseñarse. Crearon un proceso de certificación para tener cierto control sobre quien y cómo practicaba y enseñaba el método.

Mientras tanto Kurtz continuó creando y experimentando sin resignarse a seguir ningún tipo de “fórmula”, encontrando nuevas formas de practicar el espíritu del método. Continuó aplicando al desarrollo de su trabajo lo que aprendía de sus clientes y alumnas/os y lo que le aportaba su apetito voraz por la lectura de libros, especialmente sobre las nuevas investigaciones en neurociencia.

En los 90 se dio cuenta de algo que las investigaciones más recientes confirman. El elemento más importante en Hakomi, como en cualquier otro proceso de psicoterapia, (después del/la cliente por supuesto) es la relación del/la terapeuta con el/la cliente. El creía que una buena relación terapéutica dependía enormemente de las cualidades personales y el estado mental del/la terapeuta. A partir de esto, sus formaciones evolucionaron de; enseñar Hakomi como un método de psicoterapia para aplicar con clientes, a; usar Hakomi como una forma de cultivar esas cualidades personales y habilidades que convertirían a cualquiera en una presencia sanadora para otra persona. En esos años también decidió abandonar el Hakomi Institute que él mismo fundó.

Kurtz constató que hay un estado mental ideal para la persona que pretende ayudar, este estado se puede aprender y practicar, comenzó a llamarle “Presencia Amorosa”. A mediados de los 90 esto comenzó a ser el centro de sus enseñanzas del Método Hakomi para profesionales o no profesionales. En en este tiempo también se dio cuenta de la importancia de dirigirse lo antes posible hacia la experiencia nutritiva, especialmente aquella que anteriormente no fuera posible, en lugar de quedarse en la historia y creencias antiguas. La neurociencia actual respalda la importancia de este cambio de atención en psicoterapia.

Con el comienzo del nuevo milenio, nuevos descubrimientos salieron a la luz al mismo tiempo que Ron comenzaba a sentir la proximidad de su propia mortalidad. Queriendo refinar su forma de trabajar y de enseñar Hakomi hacia un enfoque mas simple, elegante y eficiente… En los últimos diez años de su vida, él prefería llamar a su forma de trabajo “Método Refinado Hakomi”, mientras se alejaba más y mas de cualquier indicio de patologización de sus clientes, dejó totalmente de utilizar el sistema de caracterial de Reich en favor de lo que el llamaba “indicadores”.

Su forma de trabajar y enseñar se llenaron de humanidad, humor y profunda compasión, conforme crecía la importancia de la colaboración del/la terapeuta y el/la cliente (e idealmente de un grupo) para facilitar la experiencia emocionalmente nutritiva generadora de la transformación y la sanación, para todos/as los participantes en el proceso.

Durante sus últimos tiempos, no pasó un día sin que Ron Kurtz no pensase o escribiese sobre como perfeccionar y simplificar la pasión de su vida, una forma de reducir el sufrimiento que ha sido llamada “Autodescubrimiento basado en Mindfulness”, alguna vez denominado como “Budismo Aplicado”, o como algunos/as de sus seguidores/as le llaman actualmente “Mindfulness Aplicado: El Camino Hakomi” – El legado de Ron Kurtz.